El miedo no viene de Dios

El miedo no viene de Dios

Caminando sobre las aguas

El miedo no viene de Dios

  1. El miedo no viene de Dios:

Tiempos de Covid, cómo enfrentar la incertidumbre y aprender a vivir sin miedo.

Mi querido hijo: Te amo, te amo y te invito a ti y a tus hermanos en todo el mundo a recibir la alegría eterna y la luz de mi misericordia; Mi misericordia que libera de las esclavitudes del miedo, la desesperación y la desesperanza, especialmente en estos tiempos de la pandemia cuando mi Padre está llamando a todas las almas a transformar su corazón a través de una fe más profunda, a vivir en una paz más profunda de conversión. El miedo, hijo mío, no es real y uno no debe confiar en sus emociones, sino confiar en Mí. Una vez dije “No temas, porque siempre estoy contigo y ese amor expulsa todo temor a través de la luz eterna de mi misericordia.” Deseo ofrecer a todas las almas mi compasivo consuelo de esperanza, esperanza en la paz de la fe; deseo llevar esperanza a todos mis hijos más necesitados, especialmente a aquellos que viven con miedo y desesperación los estoy llamando a confiar en Mí, a poner su confianza en la luz eterna de las promesas de mi Palabra, para sostenerlos y guiarlos a través del poder del Espíritu Santo.

Satanás desea usar el miedo, engañar el corazón de mis hijos, desea usar el miedo para cerrar sus corazones y entonces no confiarán en Mí para proporcionarles mis gracias y bendiciones. Oren, oren, oren por valor y fuerza cada día, oren para que la luz eterna de mi amor, se encienda en sus corazones, porque Yo soy amor y cuando uno experimenta amor, experimenta mi presencia en sus corazones. Ama mi querido hijo, concéntrate en amarme. Deseo esto para todos mis hijos. Por amarme no serán engañados por los temores que les puso el enemigo. Te amo, te amo y que la luz eterna de mi Cruz y el poder de mi resurrección, que vence todas las tinieblas y la desesperación,  traigan luz y alegría y esperanza para darte  paz.

Mi querido hijo te amo, que la luz eterna de mi amor llene vuestro corazón de paz este día, la paz de mi misericordia, la paz de mi esperanza a través del poder de la presencia del Espíritu Santo. La presencia de mi amor en vuestro corazón y en el corazón de mis hijos de todo el mundo, que tanto necesitan mi misericordia y compasión, especialmente en estos tiempos de la pandemia. Estoy llamando a todos mis hijos a superar sus temores y a confiar en la promesa y la esperanza de mi misericordia. La esperanza de mi amor, la esperanza de mi paz, poniendo todas vuestras cargas en mi Corazón; todas vuestras preocupaciones, vuestros temores, vuestras desesperaciones, mis queridos hijos, sus sentimientos de desesperanza. Yo Soy la única verdadera esperanza, y cuando me buscan me encuentran, cuando buscan la paz, encuentran paz en Mí, su Príncipe de paz, su eterno Príncipe de amor.

Porque Satanás desea usar el miedo para tentar a su corazones, para que no confíen en Mí, y para que sientan una sensación de desesperanza, pero no confíen en sus emociones. Confíen en Mí  a través de su fe, mis queridos hijos,  confíen en todo lo que es bueno y sigan creyendo que todo esto es bueno. Continúen teniendo esperanza en lo que es bueno, puro y verdadero para sus corazones, viviendo de acuerdo con mi Voluntad. Esto les dará paz, según mi Palabra, según mi ejemplo y las promesas de la luz de mi Palabra de sostenerlos cada día. Que la luz eterna de mi amor les dé paz. Y confíen mis queridos hijos, confíen en el amor de mi querido Padre por ustedes, para que experimenten  una paz mayor sin temor y siempre tengan esperanza en su Salvador eterno y viviente en la Cruz.